viernes, 24 de octubre de 2008

Katharine Hepburn y Spencer Tracy

Rebeldes dentro y fuera de la pantalla. Su energía era un grito de vitalidad allá por donde iban. Y se conocieron. Las circunstancias no eran las más idóneas –él estaba casado, desde 1923, con Louise Treadwell-, pero algo les dijo que estaban hechos el uno para el otro y se lanzaron a la aventura de amarse con trabas. Uno de los legados más maravillosos que dejó el cine norteamericano de los años 40, 50 y 60 fueron las nueve películas que rodaron juntos Katharine Hepburn y Spencer Tracy. ¡Qué pareja tan formidable hacían estos dos actores, estas dos leyendas, estas dos estrellas que nunca se apagarán mientras tengamos sus imágenes en la pantalla!


La conversación que mantuvieron al conocerse es una perfecta definición de lo que fue el romance entre Katharine y Spencer. "Me parece, señor Tracy, que es usted demasiado bajito para mí", le dijo ella. Josep L. Mankiewicz, que les estaba presentando antes de rodar La mujer del año, fue quien le dio la réplica: "No te preocupes, Kate, Spencer te humillará hasta rebajarte a su altura". Hablaba de cine, por supuesto, pero sentó las bases de la relación que mantendrían durante los siguientes 25 años.

Para entonces él se había convertido en el mejor actor de cine del momento. Louise Treadwell, su mujer, con la que tuvo dos hijos, se contentaba con su papel de señora de Tracy y trataba de mirar para otro lado ante las aventuras de su marido con actrices como Myrna Loy, Joan Crawford o Ingrid Bergman, pero le perdió para siempre, aunque nunca llegaran a divorciarse, cuando se inició el rodaje de La mujer del Año, una comedia romántica con tintes feministas en la que Tracy y Hepburn estaban tan espléndidos como enamorados.


Spencer nunca se divorció de su esposa, que padecía una enfermedad de la que el actor se sentía responsable, pero aún así vivió una apasionada historia de amor con Katharine. Ella le cuidó durante sus últimos años de vida, ella soporto la adicción al alcohol de Spencer y ella lidió con sus bajones profesionales. Él la adoraba, pero nunca pudo estar sólo con ella. "¿Qué podía hacer? Le amaba y lo único que quería era estar con él", dijo en una ocasión Katharine, que nunca pudo formar una familia por este amor.

Mantuvieron residencias separadas y en general no llegaban juntos a los actos sociales. Él hablaba de forma regular con su esposa, y en una ocasión, mientras Kate trataba de acostar a Tracy en un hotel de Beverly Hills, el actor, completamente borracho, le cruzó la cara con el dorso de la mano. Pero ella le amaba y quería estar con él. “Si le hubiera dejado, los dos habríamos sido desgraciados”, cuenta en el libro.


Cuando lo ingresó en un hospital sabiendo que la muerte de Tracy era inminente, telefoneó a su esposa y se retiró discretamente. Ella nunca visitó la tumba de su gran amor.

Lo más interesante de esta pareja es como dos actores tan diferentes fueron capaces de crear una unión tan perfecta, una compenetración tan deliciosa que, aún hoy, sesenta años después de su primera película sus interpretaciones siguen estando tan vívidas, frescas y sorprendentes como entonces.

El legado que nos dejó esta pareja es impresionante. La mujer del año, La llama sagrada, Sin amor, Mar de hierba, El estado de la unión, La costilla de Adán, Pat y Mike, Su otra esposa y Adivina quién viene esta noche. Nueve películas que forman parte ya de la historia del cine, sobre todo esa gloriosa lucha de sexos que protagonizaron estos dos monstruos en La costilla de Adán o el alegato en favor de la igualdad entre razas que se esconde bajo los enredos cómicos de Adivina quién viene esta noche. Katharine y Spencer eran geniales. Y lo siguen siendo.


“Por primera vez comprendí verdaderamente que era más importante amar que ser amada”, asegura la actriz en Recordando a Kate. La biografía íntima de Katharine Hepburn (Lumen), de A. Scott Berg. La relación no fue nunca un camino de rosas, pero Katharine Hepburn se rindió al amor como nunca lo había hecho antes. Su biógrafo dice que les unió su pasión por el chocolate negro, pero lo cierto es que cuando A. Scott Berg se presentó en 1983 en la casa de la actriz para hacerle una entrevista, Katharine Hepburn, que tenía millones de admiradores, llevaba una existencia demasiado solitaria, reducida a tratar exclusivamente con su familia.


Se había esforzado tanto por echar a la gente de su lado que al final le quedaban muy pocas personas con las que pudiera hablar de conocidos como Howard Hawks, Cary Grant o George Cukor. Así que entre la actriz y el biógrafo se inició una profunda amistad que se prolongó durante veinte años y que ha reflejado en toda su intensidad en Recordando a Kate, la biografía que acaba de aparecer en España y que se publicó con la condición que ella impuso: que sólo viera la luz cuando estuviese muerta.

No obstante he de comentar lo siguiente, que no me lo creo mucho, pero es una información que no puedo pasar por alto ya que está por todos sitios en Internet y además dicha información se ha sacado de una nueva biografía que publicaron de Katharine Hepburn. La relación que durante años mantuvieron Katharine Hepburn y Spencer Tracy hizo correr ríos de tinta en la era dorada de Hollywood. Sin embargo, ese amor tan apasionado como imposible (Tracy estaba casado y era católico) era pura comedia, según revela William J. Mann en una biografía de la actriz recientemente publicada en Estados Unidos. «Kate: La mujer que fue Hepburn» asegura además que la actriz, fallecida el 29 de junio de 2003, era lesbiana.


Khatarine Hepburn, conocida por todos como «La eterna soltera» o «La otra», jamás tuvo una relación amorosa o mucho menos sexual con Tracy. La razón, según escribe William J. Mann, es obvia : Hepburn era lesbiana. La pasión demostrada hacia Tracy era una cortina de humo que ocultaba sus relaciones homosexuales. Las afirmaciones del autor sobre el tema, que van más allá de todo lo escrito hasta ahora, son tan audaces que apuntan que Tracy, católico y casado (excusa que usó la pareja para no contraer matrimonio) también era homosexual además de demasiado aficionado al alcohol.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Eran ideales como pareja y ella es la mujer que quisiéramos ser todas.aunque hubiese s
Ido lesbiana era la numero uno.todo lo malo que digan de ella es envidia.besos katherine

Anónimo dijo...

Yo también quisiera ser ella una pareja genial.

héctor saldívar dijo...

Es una de las más bellas historias de amor(Katie y Spencer), hasta hoy leo algo indicando que ambos eran homosexuales, prefiero pensar que no fue así; una historia de amor como la de ellos, cualquiera la quisiera tener en su vida.
Extraordinaria actríz!

Anónimo dijo...

Ps puede ser, un ejemplo burdo esq a dos actores En Mexico, Silvia Navarro y Ñañes, Hacian tan Buena Pareja En Las Novelas y Le Gustaba Tanto Al Publico, Que la Televisora Les Ofrecio una Gran Cantidad De dinero Para Que fingieran Casarse! Algo asi Debio Pasar Con Ellos Dos.

Luis Eduardo Cervantes dijo...

Un canto al amor!! Digan lo que digan, fueron los mejores actores de su epoca y ademas una pareja con MAYUSCULAS!! ¡QUE VIVA EL AMOR!

mario eleno jiropo dijo...

esa mujer si estaba locamente enamorada de ese hombre,lo dice en sus ojos, son amantes para la eternidad, siguen enamorados todavia. en estos años ya no existen eso amantes.ni asi se busquen con lupa.

Anónimo dijo...

Eso de que era lesbiana me suena a comentario de las lesbianas para darle fuerza a su movimiento... O a alguien que tiene envidia de semejante relación... No se puede fingir tantos años sin que se resquebraje la fachada... Si hubiera sido lesbiana (que no tendría nada de criticable) en algún momento tendría que haber salido a la luz, fracturado el cartón pintado de su pareja enamorada.... pero no pasó nada de eso... A pesar del matrimonio de él, siguieron sosteniendo ese magnetismo.... No me lo creo.

Claudio Yáńez dijo...

Siempre que se comenta de una historia de amor existe la posibilidad de ensuciar la con cuentos, dichos, palabras e incluso chismes de la calidad, condición o situación de quienes comparten esa historia. Grandes actored, grandes amantes, enamorados formidables.